"Puedes sanar tu vida". Louise Hay

SOBRE LA SALUD Y LA ENFERMEDAD

La salud y la enfermedad se refieren a un estado que experimenta la persona, no a algo que expresa el cuerpo físico. Cada ser humano tiene su propia naturaleza, sus puntos débiles y a cada uno le puede afectar de un modo diferente una experiencia vital similar.

Considero al individuo una unidad,  ‘cuerpo, mente, estados emocionales, hábitos y memorias energéticas (información que no se ve) que interactúan entre sí’.

Además de respetar los tratamientos de la medicina convencional necesarios,  estar sano, es un proceso activo por parte del ser humano.

El secreto de la salud está en darse cuenta de  la fuerza curativa de la naturaleza. El organismo tiene la capacidad de curarse a sí mismo siempre y cuando no interfiramos con hábitos inadecuados y emociones densas.

La actitud de la persona es esencial

La enfermedad es un desorden y la naturaleza es la protagonista de la curación, ella misma es la que recobra su armonía y de ella resurge la salud. Los médicos y terapeutas intervienen para ayudar a redirigir la información que por sí sola, la naturaleza no es capaz de realizar.

Hay muchas causas que nos llevan al desorden, las emociones negativas, los alimentos, el aire considerado como alimento, la pasividad, el exceso de movimiento, disgustos, momentos traumáticos, creencias, pensamientos inadecuados. Si generamos atención y consciencia, la propia naturaleza nos facilitará las respuestas y los pasos a dar.

La colaboración de la propia persona para la curación es esencial.

La salud y la enfermedad se deben abordar desde una perspectiva que contemple los distintos cuerpos que actúan en el ser humano: físico, emocional, mental, energético. Cualquier desorden en uno de estos cuerpos puede ser la causa de la enfermedad.