El Akasha es lo que ahora conocemos en términos informáticos como la nube, donde se guarda una información que cuando la necesitas se descarga con una aplicación, y esa aplicación es tu mente, tu cerebro.

Akasha es una palabra sánscrita que significa sustancia primaria, de la cual todas las cosas han sido formadas. Es el primer estado de la cristalización del espíritu.

Esta sustancia Akáshica o primaria es de una finura exquisita, es tan sensible que la más ligera vibración de un éter en cualquier lugar del universo hace que quede registrada una impresión indeleble sobre ella.  Significa éter, espacio o materia universal. También se le conoce como quinta esencia o sonido sagrado. Es el vacío que permite existir y manifestarse. La categoría energética de la que se manifiesta la vida.

En el hinduismo es el quinto de los cinco grandes elementos. Es una energía unificadora que  se encuentra de modo inherente en cada criatura viviente del planeta, así como en los otros cuatro elementos (tierra, agua, aire y fuego) que componen el mundo natural tal y como lo conocemos.

Conserva los vestigios de todo cuanto ha sucedido en el espacio y el tiempo. Akasha es la perdurable memoria del cosmos, los conocidos "Registros Akáshicos".

En su clásico Raja Yoga, Swami Vivekananda describía el antiguo concepto de Akasha del siguiente modo:

Todo el universo está compuesto de dos materiales, uno de los cuales llaman Akasha, el otro es Prana, una fuerza energética. Akasha es la existencia omnipresente que todo lo impregna. Todo lo que tiene forma, todo lo que es resultado de una combinación, se desarrolla a partir de este Akasha. Es el Akasha el que se convierte en aire, el que se convierte en líquidos, el que se convierte en sólidos; es el Akasha el que se convierte en el sol, la tierra, la luna, las estrellas, los cometas; es el Akasha el que se convierte en el cuerpo humano, el cuerpo de los animales, las plantas, cada forma que vemos, todo lo que se puede sentir, todo cuanto existe.

Al principio de la creación sólo existe este Akasha. Al final del ciclo, lo sólido, los líquidos y los gases.

El Yogui Paramashansa Yogananda también afirma:

El Akasha subyace bajo todas las cosas y se convierte en todas las cosas; está oculto y tan solo se puede observar cuando se convierte en las cosas que vemos. Es la realidad fundamental del mundo.

La divinidad o la fuente, es el Todo sin forma, es indescriptible. Desde él surge la primera cristalización, este éter o la sustancia primordial desde la cual surgen todas las formas, la humana incluida. De la Fuente vinimos, manifestaciones divinas del creador, chispas de luz que compartimos la misma sustancia esencial. De ahí la expresión somos todo uno, uno en la fuente, individualizados en las formas, en alma, mente y cuerpo. Akasha es todo lo que ha sido y todo lo que es y será. De allí nacemos a distintas realidades para tener experiencias que facilitan la evolución.

  • Rudolf Steiner, filósofo, educador y fundador de la antroposofía, en su libro Atlántida y Lemuria, dice que Akasha es la gran memoria del universo donde se producen todos los eventos. Es el camino del alma, su pasado, su presente y su futuro.
  • En el Budismo, significa el concepto de dos formas de espacio:
    • Es el espacio limitado por la materia y asociado con los agregados que constituye la personalidad (forma física, sensación, etc.).
    • Es el espacio ilimitado por encima de toda descripción de lo material.

Es la sustancia fundamental y primigenia del cosmos. Es el registro eterno de las vibraciones de cada acción, de cada pensamiento, de cada emanación; es la luz radiante y el sonido sagrado.

Akasha es el viaje del alma por el cosmos, como un archivo de las experiencias en el universo. Es el espacio donde se guardan las matrices de los caminos del alma. Es la finísima substancia que baña al universo en su pasado, en su presente y en su futuro.

Desde la visión científica de nuestro entender humano el vacío cuántico, tantas veces citado en los últimos tiempos, es ocupado por el Akasha, allí está el Akasha. Este vacío cuántico, donde mora el Akasha, es el campo originario del cual emergen las partículas, los átomos, las estrellas y todas las formas de la vida.

Tesla hablaba de un "medio original" que llena el espacio y lo comparó con el Akasha, el éter portador de luz. En un artículo no publicado de 1907, "Man's greatest achievement" "El mayor logro del hombre". Tesla escribió que este medio original, esta especie de campo de fuerza, se convierte en materia cuando el Prana o energía cósmica, actúa sobre él, y cuando la acción cesa, la materia se desvanece y regresa al Akasha.  Y dado que este medio llena todo el espacio, todo cuanto ocurre en el espacio puede atribuírsele a él.

Como remarcó el físico John Wheeler, el rasgo más fundamental del universo es la información, el resto de cantidades físicas son más bien un añadido. La información está presente en la totalidad del espacio y el tiempo, y está presente al mismo tiempo en todas partes.

Akasha es la energía unificadora que se encuentra de modo inherente en cada expresión, en cada vida, en cada hecho, en cada cosa. Es lo que contiene a todo lo que existe y une a todo lo que existe.